Me importa lo que ellos me contaron.
Scalabrini, en su belleza descriptiva.
Con palabras que pilotean mi asombro,
recreando la guapura de la gesta
en su metáfora criolla .
Mi viejo con su simpleza,
un joven entre la muchedumbre.
Me importa el relato emocionado de Avelino
en su casita de Avellaneda,
La poesía de Carlino,
que vio caer a Pasaponti,
hermano de sueños y de lucha.
Me importa la voz del turco Borro
evocando la leyenda,
aquella tardecita en el barrio de Flores.
Reviviendo el grito enfurecido
¡Queremos a Perón,
queremos a Perón!!
Me importan las palabras cultivadas
en la fertilidad de mi memoria,
porque les creo.
¡Cómo para no hacerlo!
Si todavía la tierra late con la proeza.
Me hablaron de una jornada calurienta,
De cometas estrellados en un cielo victorioso.
Iluminadas las almas.
El Coronel y su pueblo,
un abrazo brillando como el sol en la bandera .
Ellos, los héroes del diecisiete,
los que embriagaron la historia de sudor
obrero,
me pintaron una plaza desbordante, apasionada,
en medio de una danza erótica de lealtades.
Me contaron de un tango, una vidala y una
zamba
remontando vuelo de cóndores sobre la pirámide
afiebrada.
Entonces la multitud,
el pueblo insurrecto, los gritos y las imágenes
enamoran
mi corazón sediento de verdades.
Esas que solo ellos
son capaces de pronunciar,
envolviéndome de noche
con la fábula de la justicia y el oprobio.